El salón de bienvenida

Aquí continúa la segunda parte del relato que comencé en febrero.

– Despierta… Todo salió bien. – dije mientras ella todavía dormía.
– ¿No se prendió ninguna de las luces, verdad? – preguntó Ornella entre bostezos.
– Ninguna. Todo salió bien.

Un par de hombres con ajustados trajes blancos y máscaras que tapaban sus caras vinieron en nuestro auxilio. Desde que habíamos llegado el aire comenzaba a humedecerse más y más. Nos ayudaron a soltar los cinturones y nos dieron la bienvenida. Después de todo lo que habíamos pagado por este viaje era lo mínimo que podíamos recibir. Sin embargo, ni ella ni yo hubiéramos hecho algún reclamo. Su cara recobraba el color a medida que salía de su ensueño. Gentilmente los hombres de blanco la ayudaron a incorporarse.

– Estaremos esperándolos afuera, pueden tomarse el tiempo que necesiten. -dijo uno de ellos mientras junto al resto abandonaba la sala.

Sentados en las butacas nos miramos. Parecíamos más jóvenes que antes de partir. Comenzaron a descubrirse las ventanas. La luz violácea ganaba terreno mientras la iluminación artificial cedía.

– Una nueva aventura, finalmente… ¿No crees? -preguntó con una disimulada sonrisa-.
– Claro que sí… ¿Qué tienes ganas de hacer hoy?
– ¿Qué dices si vamos a recorrer la región?
– Hay tantos colores por conocer. Me pregunto si habré empacado la cámara…
– Seguramente tengan mejores cámaras y precios en el pueblo. Conseguiremos una más tarde.

Nos levantamos y dejándonos bañar por la luz de la mañana me besó.

Pasando la puerta hermética, en el pasillo, un grupo de unas diez personas con distintos uniformes nos esperaba. Uno de ellos, que parecía bastante simpático, se nos acercó con una gran sonrisa en el rostro. Llevaba unos folletos  vistosos en la mano.

– ¿Qué tal ha sido el viaje? Mi nombre es Flint, bienvenidos a la región de Jondver. Yo seré el encargado de ayudarlos a ponerse cómodos en su nuevo hogar.
– Es un placer conocerlo, Flint. Mi nombre es Dimitri… Dimitri Volkov, y ella es Ornella.
– Muchas gracias por la cortesía -dijo ella mientras observaba el paisaje-.
– Nunca habían hecho un viaje así, ¿verdad? -era obvio que ya sabía la respuesta-. Puede que les tome un tiempo acostumbrarse al largo de los días y a lo particular de esta luz.
– No se preocupe, estamos ansiosos por todo lo que tendremos que aprender, no podemos esperar a conocer la zona. Cuando Ornella se sentía contenta no podía evitar ser tan verborrágica, a mi eso me encantaba-.
flooded gravel pit - by Daniel Sun
Nos acompañó al salón del complejo y nos procuró algo para desayunar. Dejó los folletos de bienvenida sobre la mesa y se ausentó para resolver el traslado de nuestro equipaje. Ornella me dirigió una sonrisa.
– Parece buen tipo. Me pregunto cómo será la gente del pueblo -hundió su delicada nariz en la taza y siguió tomando el café-.
– Recuerda lo que escuchamos acerca del código de conducta de la región. No puedes dejar de lado tus modales si quieres permanecer aquí.
– ¡Espero tengas eso en cuenta cuando tengas uno de tus episodios!
Comenzó a reírse sobre la mesa y me contagió su humor. Hacía tanto tiempo que no la veía tan llena de entusiasmo.
Al cambiar de turno, el encargado del salón prendió el equipo de sonido y la música de piano con tintes de jazz logró que se movieran las puntas de mis pies. Ornella sabía cuánto me gustaba esa música e inclinando levemente la cabeza me dedicó una mirada. El señor Flint vio toda la escena mientras se acercaba.
– Me han confirmado que no hubo inconvenientes con su traslado. Todas sus pertenencias están en el lugar que corresponde -dijo tratando de recuperar el aliento-. Los esperaré en el primer subsuelo, pueden pasar por unas últimas indicaciones cuando terminen su desayuno.
Dio una vuelta y se fue.

– ¿Quieres algo más para desayunar, querida?
– Así estoy bien. ¡Ya quiero conocer este lugar!
No podía esconder lo revitalizante que era para mi verla de esa manera.

El aire parecía bajar fresco de la montaña, probablemente siguiendo el curso de los ríos que con tintes metálicos resplandecían dependiendo del ángulo del sol.

5 thoughts on “El salón de bienvenida

  1. Pingback: El salón de bienvenida « valenzine.com
  2. Pingback: Palabras simples que nunca supiste pronunciar « Yogur con Copos
  3. Pingback: Un balcón sobre el valle | Yogur con Copos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *