Por el millón de amigos

En mi clase de Francés en la facultad nos dieron una consigna alrededor de las líneas “leer artículos en francés del tema elegido y luego escribir en castellano un artículo como si fuera para la revista de la facultad”. Las fuentes que consulté se encuentran en las referencias, al final del artículo.

Por supuesto que quedan muchas cuestiones por tratar, este es el primero de una serie de artículos al respecto.

¿Qué es Facebook?

Facebook es un sitio web gratuito perteneciente a la popular categoría de las ‘redes sociales’. Si bien puede rastrearse esta idea de ‘redes sociales’ en su sentido más contemporáneo hasta los años 90 con Geocities -posteriormente adquirida por Yahoo!- como su mayor ejemplo, fue recién una vez avanzado el Siglo XXI que se volvió a hablar de ellas con la aparición de sitios como MySpace.

Una de las cosas que distingue a Facebook es la facilidad que otorga a los programadores de aplicaciones web para poder desarrollar “programas” que van desde sistemas de trivias o preguntas y respuestas hasta videojuegos en los que se compite con otros amigos dentro de la red del usuario. Las posibilidades que se le dan a los desarrolladores son prácticamente ilimitadas. Entre otras cosas, pueden montarse aplicaciones que tengan que lidiar con dinero real dentro de la plataforma de Facebook, de esta manera podemos cobrar dinero “del mundo real” por un servicio que se brinda dentro de la mismísima plataforma.

Desde mediados de 2007 existen versiones en otros idiomas además del inglés y en enero de 2010 ya contaba con 380 millones de miembros y traducciones a 70 idiomas.

¿Produjo Facebook algún cambio cultural?

Desde que Facebook comenzó a ubicarse como la plataforma de comunicaciones en línea preferida pudieron notarse algunos cambios en lo que respecta al uso de internet de las personas y, principalmente, en relación a ciertas nociones relacionadas a la privacidad.

Quienes usen internet hace al menos cinco años sabrán que por lo general la gente usa apodos o nombres de usuario que rara vez reflejan su nombre real. Pueden ir desde juancapo2008 hasta xelmaestrodelaoscuridadx o lo que sea que se les ocurran. Un tímido cambio en este paradigma comenzó a gestarse a partir de una de las características principales de Facebook: el poder encontrarse con viejos contactos.
Lo más probable es que a xelmaestrodelaoscuridadx no lo llamaran así sus compañeritos de la primaria, sino por su nombre real. Al momento de buscar a alguien en Facebook debemos acudir al nombre que aparece en su documento de identidad. Desde sus términos y condiciones, Facebook mismo advierte acerca del uso de nombres falsos y alienta (o exige, técnicamente) el uso de información real. En Facebook las personas se llaman por nombre y apellido. Si usamos un nombre que no nos representa lo más probable es que nadie nos encuentre y no tengamos muchos amigos. Más allá de que el hecho de tener pocos amigos representa un problema para Facebook, nuestra experiencia en el sitio se vería desfavorecida por ese hecho.

Otra de las razones por las cuales siempre se nos advirtió acerca de no usar datos reales en internet es “el robo de identidad”. Si bien ese es un peligro real, no es del todo sensato tenerle miedo a eso en la actualidad. Nuevamente, el uso de nuestros datos personales -si bien está absolutamente justificada nuestra reticencia a ingresar esos datos en cualquier lado- le permite a Facebook armar un mejor perfil de nosotros, y de esa manera poder ofrecernos mejores -o más acertadas- recomendaciones, intentar conectarnos con viejas amistades o hasta sugerirnos a extraños para que seamos amigos basándose en la información que le dimos.

Mark Zuckerberg, el creador de la plataforma, sostiene que la idea de que somos una y varias personas al mismo tiempo; que la idea de ser una persona en el trabajo y otra cuando estamos entre amigos, por ejemplo, es obsoleta. Es por este lado, además, que viene la idea de darle la mayor cantidad de información al sitio para que pueda armar con la mejor precisión un perfil de quienes somos y ofrecernos una experiencia notablemente personalizada.

Al mismo tiempo, y volviendo a las antiguas concepciones relacionadas a internet, de una manera un poco extraña Facebook promueve el “alejarse de la computadora”. En principio, otra de las características de Facebook es la de etiquetar imágenes con los nombres de las personas que aparecen en ella, ligándolos a la imagen y automáticamente compartiendo la imagen con los amigos de las personas que aparecen en ella. Hay una cuestión básica a tener en cuenta: si no salimos y participamos de reuniones sociales no habrá fotos nuestras, si no hay fotos nuestras no nos etiquetarán, y si no nos etiquetan…

Una de las características más útiles a nivel de logística que ofrece la plataforma es la de organizar eventos. Por ejemplo, se ofrece un sistema de RSVP (“Répondez s’il vous plaît“, expresión francesa, que traducida al español significa “Responda, por favor”) que se utiliza generalmente para invitaciones a los eventos, para poder confirmar la presencia de los invitados y obtener un mejor planeamiento. Asimismo, como cualquier otra información que hagamos circular en Facebook, se nos da la posibilidad de compartirlo (la palabra técnica que usa la plataforma) con algunos o todos nuestros amigos. El único caso en que organizar un cumpleaños era más fácil era cuando teníamos 5 años y nuestras madres se encargaban de invitarlos a todos.

El hecho mismo de escuchar la palabra “Facebook” al menos dos o tres veces en cada viaje de colectivo nos da la pauta de que al menos está en la boca de todos. Puede aseverarse que si no se trata de un profundo cambio cultural el que Facebook -en tanto representante de mayor importancia de la web social– está provocando, como mínimo se trata de importantes rasguños que empiezan a marcar el paisaje de la sociedad.

¿Acaso no hay algo de tenebroso en todo esto de la precisión en la construcción de nuestro perfil?

Retomando el eje de la privacidad, varias cuestiones pueden señalarse. Una de las curiosidades de lo efectivo de Facebook para convertirse en un acervo enorme de información personal de millones de personas es que funciona sin coerción. Podría pensarse que toda esa información tan sensible no sería tan fácil de conseguir, pero sucede exactamente lo contrario.
Facebook ofrece hojas en blanco en las que invita a llenarla con hasta el último detalle de lo que creemos que nos define como personas, como individuos únicos, y la vasta mayoría de personas gustosamente dan toda esa información. Si bien el narcisismo de la sociedad actual es asunto para otro artículo, todo nos remite a cierta compulsividad relacionada al “yo yo yo“, y Facebook viene a ser un importante ejemplo de cómo puede explotarse ese interés de las personas por compartirlo todo.

Siempre es una inteligente decisión hablar de George Orwell cuando se habla de la era de la información. En su novela distópica “Nineteen Eighty-Four” (a veces escrita “1984”) plantea una sociedad excesivamente controlada y vigilada por el infame Gran Hermano. Probablemente ya no sea necesario plantear muchas de las medidas que se describen en aquella novela: no es necesario poner una cámara en cada casa para vigilar a las personas si éstas gustosamente cuentan todo lo que hacen, toman fotos de todo lo que las rodea y así sucesivamente. Somos nuestro propio Gran Hermano1 y ante la invitación de compartirlo todo aceptamos sin titubear.

¿Tiene alguna incidencia en el ámbito político?

Si bien es mucho lo que podría decirse en relación a este interrogante, puede destacarse una anécdota entre todas. A principios del 2008, Oscar Morales, un colombiano cansado de las actividades de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) quiso alzar su voz contra esta organización y tuvo la idea de crear una página en Facebook para tal fin. Usando el nombre “One Million Voices Against FARC” (“Un millón de voces contra FARC), apenas unas horas más tarde tenía miles de seguidores y no pasó mucho tiempo hasta que llegó a los cientos de miles de entusiastas. Fue a través de esta página2 que se organizaron marchas para manifestar el descontento con respecto a las FARC. La situación concluyó con la liberación de Ingrid Betancourt (secuestrada en el 2002 durante su campaña para la presidencia de Colombia), entre otros.

¿Se ve afectada la noción de privacidad?

Si se hace un relevamiento de las configuraciones de privacidad de Facebook que vienen por defecto, año tras año puede observarse con asombro cómo cada vez es obligatorio compartir más información. Datos como nuestro nombre o nuestra foto de perfil ya no pueden ser ocultos, aunque también es cierto que la mayoría de las personas no se preocupa mucho por detenerse a revisar sus configuraciones y es relativamente fácil ver los álbumes de fotos completos de millones de personas en Facebook o las publicaciones de sus amigos en su muro y todo esto sin haber hecho ninguna solicitud de amistad.

Durante uno de los últimos cambios en la manera de mostrar las configuraciones de privacidad, acompañado por una campaña de “apertura” de los perfiles, donde los encargados de relaciones públicas de Facebook y Zuckerberg mismo se dedicaban a hablar de las bondades de estos cambios, varios álbumes de fotos de Zuckerberg se hicieron públicos a través de su perfil. Zuckerberg, de 25 años, podía verse3 con su novia, en distintas fiestas, abrazado a un oso de peluche, etcétera. ¿Fue un “accidente” premeditado para apoyar las medidas un poco agresivas que empezaba a tomar la empresa con respecto a la privacidad de los usuarios? ¿O fue un error humano de Zuckerberg que dejó en evidencia, de manera tan simpática, lo que sucede cuando no cuidamos nuestra privacidad?

Probablemente este no sea un caso tan importante como el de Sir John Sawers, nuevo director del MI6 (servicio secreto británico) que antes de asumir su cargo ya había sufrido el inconveniente de tener todos los detalles de su vida privada expuestos a través del perfil de Facebook de su esposa.

¿Qué será de Facebook?

Desde la introducción del botón de “Me gusta” global, es decir la posibilidad de indicar que nos “gusta” virtualmente cualquier recurso de internet (textos, sitios web, imágenes, videos, canciones, etcétera), se habla de la conquista del mundo por parte de Facebook4. Hasta la introducción de esa característica, Facebook era de los sitios más importantes del mundo pero era de uso cerrado. Con cerrado hacemos referencia a que ‘todo lo que sucedía en Facebook, quedaba en Facebook’. Una vez que se introdujo la posibilidad de que Facebook se liberara y pudiera estar en virtualmente cualquier elemento que pudiéramos encontrar en internet, se quebró esa limitación. La próxima frontera es que los objetos del mundo físico tengan un botón de me gusta. No debería sorprendernos en un tiempo no muy lejano leer algo como “A Carlos le gusta LIMÓN en Supermercado DISCO”.

Por otro lado, y teniendo en cuenta que se agotarán las fuentes de información personal, el próximo dato de gran relevancia para Facebook (y todo aquel que tenga interés de vender algo usando información relevante) es nuestra ubicación geográfica5o geolocalización. El costo de implementación de un sistema de GPS en un teléfono celular o dispositivo móvil es muy bajo, es por eso que además de uncada vez más dispositivos además de una conexión de banda ancha permanente (a través del famoso 3G). Aprovechándose de estas funciones surgieron otras plataformas de interacción social, como ‘foursquare’, que utilizan nuestra ubicación geográfica para darnos información de sitios de interés cercanos, de la ubicación de nuestros ‘amigos’, de las opiniones de otras personas acerca del exacto lugar en el que nos encontramos, y otra información absolutamente indispensable para nuestro bienestar.

Al momento de responder a la pregunta de qué es Facebook, por qué tiene tanto éxito y, en última instancia, si deberíamos tenerle miedo, debe hacerse a un lado la idea de que estos sitios web, plataformas de interacción social o como queramos llamarles, se imponen ante nosotros como parte de un plan malvado (o quizás únicamente llevado a cabo de forma impecable) por un grupo de nerds multimillonarios que residen en California. La razón por la que Facebook funciona tan bien es porque la gente quiere compartir su información, quiere deshacerse de la insoportable ‘separatidad’ (en términos del merecidamente criticado Erich Fromm) y quiere sentir, digámoslo en voz bien alta, que tiene amigos… Muchísimos amigos.
Si bien el razonamiento limita con la sensatez, el usuario considera que es más lo que puede ganar por compartirlo todo (desde gustos musicales, opiniones políticas hasta su ubicación geográfica) que el riesgo real para su “identidad” que el hacer eso podría provocar.

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Referencias

1 http://www.monde-diplomatique.fr/mav/109/CHRISTENSEN/19307
2 http://books.google.com.ar/books?id=RRUkLhyGZVgC&lpg=PP1&hl=en&pg=PA2#v=onepage&q=farc&f=false
3 http://www.monde-diplomatique.fr/mav/109/CHOLLET/18775
4 http://www.slate.fr/story/20449/facebook-like-conquerir-monde
5 http://www.slate.fr/story/21807/geolocalisation-du-qui-suis-je-au-ou-suis-je

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