Un balcón sobre el valle

Parte 1: http://yogurconcopos.com.ar/2010/02/palabras-simples-que-nunca-supiste-pronunciar/

Parte 2: http://yogurconcopos.com.ar/2010/06/el-salon-de-bienvenida/

Ningún lugar, por más lejos que se encuentre o por más extraño que nos resulte en primer instancia, se nos evade de la familiaridad si le damos tiempo. El pequeño pueblo que nos llenó de entusiasmo e invitó a vivir el primer día del resto de nuestras vidas luego de cinco semanas ya se sentía como casa. Puede que no haya sido mucho tiempo, pero cambiar de planeta no es como cruzar el océano. No era nuestro primer viaje y habíamos vivido muchas veces los límites del idioma al visitar países donde la lengua común no era la norma, pero nunca nada como esto. No entender las palabras era la última de nuestras preocupaciones: durante varios días sentimos que no podíamos siquiera entender a nuestros cuerpos.

Encontramos la nueva casa tal como recordábamos haberla diseñado usando el catálogo que acompañaba al permiso de viaje. Aunque jamás hubiéramos imaginado que el aire sería tan denso a pesar de la altura. Tan poca confianza teníamos en que recibiríamos aquel preciado permiso que nos decidimos a elegir la casa de nuestros sueños o, al menos, la casa que más se le pudiera parecer de acuerdo a las opciones del catálogo.

Continue reading